martes, 4 de noviembre de 2008
¡¡¡NOS ENCIENDEN LAS LUCES!!!
Sí verdaderamente es una tristeza ver mezclado este tiempo de celebración interior con el ruido de los mercaderes que aprovechan este momento para hacer "su agosto" particular. Pero este año se me acrecienta la tristeza. ¡¡Nos encienden las luces!! ¿Para ver qué? ¿Que estamos en el paro? ¿Que no podemos pagar la hipoteca, el alquiler del piso, la letra del coche, la letra de las vacaciones, del club, del piso de la playa o del pueblo? Todos los años me encendían las luces y me decían que para quedar satisfecho, para tener paz, para encontrame conmigo mismo y con los míos en este tiempo de Navidad, tenía que consumir tenía que sostener con mis dádivas la figura de Papa Noel y la de los Reyes Magos convertidos en ejecutivos agresivos, capaces de satisfacer al niño más ambicioso de esta generación. Y todos los años después de esta orgía de consumo, de intento de comprar el amor, la paz, "el buen rollito" entre la familia ¿Qué? La misma frustración: La puñetera insatisfacción. Este año podrían apagar las luces de la calle y encendernos las luces de la esperanza, de la solidaridad. Este año podríamos pedir para nuestros seres queridos un montón de cosas que llenaran verdaderamente nuestras necesidades, ésas que siempre pasamos de alto porque no tenemos tiempo, porque los únicos problemas que existen son los míos: podríamos pararnos a escuchar, intentar comprender sus dudas, sus sufrimientos, sus miedos, podríamos hacernos reír, podríamos justificar en lugar de ajusticiar, podríamos dejarnos de tanta fiesta de disfraces y quitarnos la máscara y mirarnos a los ojos.... podríamos dejar de comprar el amor, la paz, la comunión familiar y seguramente en medio de nuestra oscuridad podríamos ver un luz que ilumine nuestra existencia y todo nuestro entorno de una forma muy especial.
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